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jueves, 2 de enero de 2014

Tu reaccion al ver la cuenta



sábado, 31 de agosto de 2013

SE GANA POR LO QUE SE SABE, NO POR LO QUE SE HACE

Un buen ejemplo es el caso del ingeniero que fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja... una computadora que valía 12 millones de dólares. Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato. Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo. Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente.

El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto.

- ¿Cuánto le debo? preguntó.

- Son mil dólares, si me hace el favor.

- ¿Mil dólares? ¿Mil dólares por unos momentos de trabajo?

Mil dólares por apretar un simple tornillito? ¡Ya sé que mi computadora cuesta 12 millones de dólares, pero mil dólares es una cantidad disparatada! Le pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique.

El ingeniero asintió con la cabeza y se fue.

A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto, sin chistar.

La factura decía:

Servicios prestados:

Apretar un tornillo............ US $1 dólar

Saber qué tornillo apretar.... US $999 dólares


RECUERDA: "SE GANA POR LO QUE SE SABE, NO POR LO QUE SE HACE"

jueves, 22 de agosto de 2013

Abuela con fe

Mi abuela era muy conocida por su fe y por su falta de reticencia para hablar de ella.
Ella solía salir al frente de su casa y decir:
"¡Alabado sea el Señor!"
Entonces, uno de sus vecinos gritaba: "No hay ningún Señor."
En aquellos días mi abuela era muy pobre, así que su vecino decidió
probar que él tenía razón y compró una gran bolsa de comida y la puso frente a la puerta de mi abuela.
La mañana siguiente, mi abuela salió al frente de la casa y al ver la
bolsa dijo:
"¡Alabado sea el Señor!"
El vecino salió de detrás de unos árboles donde se había escondido y dijo: "¡Yo traje esa comida, y no hay ningún Señor!"
Mi abuela replicó: "Señor, no sólo me enviaste comida, sino que
hiciste que el demonio pagara por ella."